Delfín, la nueva pelicula de Gaspar Scheuer

Delfín Gaspar Scheuer

Después de Samurái, estrenada en 2013 y que le valió el premio DAC al mejor director argentino y el Premio Nacional de Cultura de la Nación por el guion de esa película en 2014, Gaspar Scheuer está de vuelta con su tercer film. Delfín, protagonizada por Valentino Catania y Cristian Salguero y estrenada en Cannes hace apenas unas semanas, el próximo jueves 4 de julio tendrá su exhibición en las salas de Argentina. Los Toldos, por supuesto, tendrá su función especial en el cine Italiano.

El nombre es el destino.

¿Cuántas veces se puede contar la misma historia? Quien escribe estas líneas arriesga que todas las veces; que nos gusta el cine y la literatura porque nos gusta volver a escuchar las mismas historias una y otra vez. Pero advierte que si la historia siempre es la misma entonces el desafío, para los escritores y los directores, consiste en mostrar una mirada renovada del asunto, un punto de vista distinto, una nueva manera de contar.

El próximo 4 de julio se estrenará Delfín, la nueva película de Gaspar Scheuer. La tercera en su cuenta personal como director y la segunda que tiene a los Los Toldos como uno de los escenarios principales. La película protagonizada por el actor toldense Valentino Catania, Cristian Salguero, Paula Recca y Marcelo Subiotto, y que narra la historia de Delfín, un niño de 12 años que vive junto a su padre en un pueblo bonaerense y toca un instrumento extraño, pesca ranas con sus amigos, espía a una joven maestra por la cual siente una fascinación que apenas comprende, y quiere participar en la orquesta de una ciudad vecina, es una historia de tradiciones y legados.  

El pueblo es Los Toldos, pero pudo ser cualquier pueblo de provincia. Delfín se despierta cada día para ir a trabajar, encontrarse con sus amigos e ir a la escuela. La historia transcurre desde un lunes a las cinco y media de la mañana, cuando Delfín se levanta para ir a hacer los repartos en una panadería, hasta el domingo a la tarde, cuando junto a su padre tomen una importante decisión para intentar cambiar el rumbo de las cosas.

–De alguna manera esta película, al haber sido filmada en Los Toldos y ser una película sobre la infancia, con un niño protagonista, sin duda tuvo que ver con filmar recuerdos. Más que la infancia de un chico de ahora, tenía que ver con filmar la infancia de un chico de los años ´70 o principios de los ´80. Una película muy ligada a recuerdos míos, pero sin embargo no es una película autobiográfica.

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Esas cosas ocurren. De manera inconsciente los recuerdos se filtran, las experiencias del pasado sobrevienen y terminan por configurar un radar o un modo de mirar el mundo. Algo de ese lente hay en cada una de las películas de Scheuer. Tanto en El desierto negro (2007) y Samurái (2013), la trama que se teje entre un padre y un hijo es fundamental.

Delfín se denomina al título nobiliario que Francia hasta 1830 les destinaba a quienes heredaban el trono. No es casual entonces: en Delfín ese vínculo reaparece, tal vez, para hablar de lo mismo: qué es la tradición, dónde está y qué hacer cuando se la recibe como legado.  Y a su vez propone un nuevo lugar, como la música, desde dónde pensar esas herencias, en torno a las nociones de música culta y música clásica, música popular y quién puede hacer música o para quién son esa clase de lenguajes.

–Siempre ante la tradición está el tema de tomarla, aceptarla o rechazarla. Y aun rechazándola se construye algo en oposición a esa tradición que uno rechaza,  –dirá Scheuer del otro lado de la línea.

En casa y con amigos

Otra vez Los Toldos como un pequeño gran set de filmación. El rol protagónico de Valentino Catania y las apariciones de Luis Díez y Agnese Sosa Guzzo terminan por darle una impronta de hecho en casa: made in el pago. Algunas cosas han cambiado desde aquél rodaje iniciático de El desierto negro y otras han sucedido con el dramatismo de lo inesperado. Gaspar cuenta que su primer largometraje todavía sigue dando vueltas por el mundo y que meses atrás un estudiante colombiano que trabajaba para su tesis el tema de lo gauchesco en el cine argentino, lo contactó. Le dijo que su película de cabecera era la suya. Gaspar lo dice con la sorpresa de quien anuncia un descubrimiento.

–Estuvimos varias horas hablando acerca del film y su relación con otras películas. Quiero decir, después un poco las películas quedan ahí, como girando. En ese momento, en el momento en que fui a hacer El desierto negro, yo ni sospechaba todo eso. Fui a filmar y la película desde que la terminé y la empecé a mostrar no paró de darme sorpresas.

La obra fue seleccionada para la competencia internacional del BAFICI y se proyectó en los festivales de Toulouse, Varsovia y Bélgica.

–Sucedieron muchas cosas que no estaban en los planes de nadie, –dice Scheuer y agrega, –Doce o trece años después filmo delfín en Los Toldos y digamos, toda esa experiencia, de alguna manera, me hace más consciente de lo que puede pasar con una película. Y eso cambia mucho la situación de la persona. Soy mucho más consciente de lo que estoy haciendo, con todo lo bueno y lo malo que eso implica.

Cannes o ábrete sésamo

La evocación a la mágica frase de Alí Babá es de Gaspar. Lo dice para describir cómo un festival puede, entre otras cosas, hacer que quienes no habían prestado atención de pronto atiendan el teléfono, o mejor, llamen.

–En Argentina es azaroso saber cuándo uno puede presentar una película. Por cómo está todo es difícil encontrar salas donde poder presentar cine nacional. En el caso de Delfín creo que nos ayudó mucho la noticia de Cannes. Un poco la invitación de ir al festival de Cannes generó que podamos armar un estreno el 4 de julio. La experiencia fue inesperada. Una sorpresa muy grande.

La película se estrenó oficialmente allí, en una sección donde se exhiben películas con chicos y a cuyas funciones asisten especialmente chicos de una escuela.  Los alumnos tienen la posibilidad de dialogar con los directores luego de las funciones.

–Disfruté mucho de poder conversar de la película. Suceden cosas inesperadas. A un chico le llamó la atención el hecho de que cuando alguien llega a una casa para anunciarse golpea las manos. Lo cual para mí, o para cualquier persona de pueblo, es lo más natural. Uno llega a una tranquera y aplaude. A un chico francés le pareció una cosa totalmente insólita. Y me preguntaba por qué hacíamos eso. Yo no entendí y le tuve que preguntar a la traductora por qué me preguntaba, y me dijo: lo que pasa es que acá en Francia eso no existe.

Cuándo ver el estreno

El estreno a nivel nacional es el próximo jueves 4 de julio. Los Toldos tendrá doble función ese día: a las 20 hs. y a las 22 hs en la sala Leonardo Favio, y para el sábado y domingo a las 18 hs, 20 hs, y 22 hs. El lunes y martes las proyecciones serán a las 21:30 hs.

Delfín, de Gaspar Scheuer


Brevario

Gaspar Scheuer, Los Toldos. Trabajó como sonidista en más de 50 películas, con directores entre los que se destacan Fernando Birri, Pino Solanas, Miguel Pereyra, Raúl Perrone, Daniel Rosenfeld, Edgardo Cozarinsky y otros. Entre las peliculas que dirigió figura El desierto negro (2007) Samurai (2013). En 2015 participó como productor del largometraje La calle de los pianistas, seleccionado como película de cierre del BAFICI, con una función a sala llena en el Teatro Colón. Delfín es su tercera película de ficción.

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