El Barrio Obrero es tu lugar

Hace varias décadas los chalets californianos de nuestro barrio obrero eran el nuevo plan de viviendas de nuestro pueblo; cobijaron los sueños de las familias trabajadoras que se asentaron ahí y formaron una gran familia; fundado en medio del barrial y el trigal, los servicios fueron poniéndose de a poco, pero tuvo la particularidad de contar con casi los mejores materiales de construcción de la época y un generoso terreno con patio, estufa a leña y despensa. En la actualidad perviven habitantes de ese origen único de nuestra historia, como Lala, Lena, Olga y Teresa u otros nuevos, como Antonella y Francisco; nuestra Cazadora Gabriela Lezaeta charló con esos vecinos en busca de rastros pasados y presentes, y revivió vivencias ocultas en esas paredes luminosas al sol del otoño. Habló de las modificaciones a las casas, en su preocupación de preservación, y de lo que significó y significa este barrio histórico.

Por: Gabriela Lezaeta

Fotos: Víctor Bosero

La inquietud inicial

En esta ocasión, ya habiendo indagado sobre el crecimiento del pueblo y sobre los elementos que componen nuestro acervo histórico y cultural como comunidad, llegó el momento en el cual pude acercarme a los vecinos del Barrio Obrero, con el objetivo de hablar con ellos y rescatar sus vivencias, y no sólo eso, del mismo modo, conocer las transformaciones sufridas en el espacio barrial desde su creación hasta la fecha y buscar respuestas a la siguiente pregunta: ¿Cómo se conserva en la actualidad el primer barrio obrero de Los Toldos?

En el terreno

Es martes por la mañana y estoy en casa de Teresa charlando sobre su barrio; me dice que llega a vivir aquí en el año ´81 y que a su llegada todo era baldío, salvando las casas del “barrio obrero viejo”; se refiere a la plaza Sarmiento, la cual la asocia a los actos que realizaban los maestros, por el busto del prócer que lleva por nombre, y las 26 casas nuevas de las cuales una es la suya. “Así se fue poblando más acá; yo cuando vine esto era un terreno grande y se cruzaba de lo Ogando (despensa muy conocida) para acá -señala las casas que quedan dentro del pasaje- que vive mi suegra. Yo estoy desde que se hizo este barrio, que lo entrega Enrique C. Diaz (Intendente del partido durante la época del proceso militar) ”. Seguimos hablando y al preguntarle sobre los elementos que para ella identifican a su barrio, menciona tres: la plaza Sarmiento, la Capilla Virgen del Caneto (no puede precisar en qué año se construyó) y el salón Cumelén. “El salón que ahora está medio abandonado, antes se hacían muchas cosas ahí porque es un salón comunitario; antes había cursos, íbamos a los cursos, se festejaban cumpleaños, etc.; no sé cómo estará eso que es una pena porque también hay una biblioteca muy grande”.

Me despido de ella. Pero, antes me dice: “Esperá que la vecina seguro no tiene problema en que la entrevistes, esperá que le pregunto; habla con ella y Olga me invita a pasar, así la conozco”.
Comienzo a conversar con Olga. Con ella me doy cuenta de que hay datos que se repiten como el año en que llega a vivir a su hogar y la mención al espacio verde de recreación y juegos de la plaza Sarmiento, pero, al mismo tiempo enumera información nueva: el nombre de su barrio, el que figura en la escritura de su propiedad como PYM -provincial y municipal-haciendo alusión a las veintiséis casas conocidas por la gente como “Barrio obrero nuevo”. Y señala: “Acá, esta esquina, esto fue donado por una señora -no recuerda el nombre- al Estado para hacer un salón de usos múltiples, no sé qué paso que no se hizo, estaba Bartoletti de Intendente; so era el famoso campito; ahí jugaban mis hijos y los chicos del barrio; ahora hay casas que pertenecen a policías”.
Luego, la interrogo sobre las modificaciones que le realizó a su hogar, y si recibió algún tipo de directriz del municipio para no hacerlo o hacerlo con ciertos reparos urbanísticos. Olga contesta: “Tenés que respetar la vereda, tenemos el espacio verde, vos tenés que dejar siempre algo verde, no podés hacer la vereda entera, tenemos ese pedacito ahí, toda la vereda a la vuelta, eso hay que respetarlo, sí”. Al su vez, la vecina antes nombrada, menciona la realización de un garaje y una pieza en planta alta; para las mismas indica no haber tenido restricciones municipales.

La palabra de los jóvenes habitantes

Hasta acá me encontraba con la sorpresa de la existencia de dos barrios obreros; yo creía que solo existía uno solo, extenso, que rodeaba la plaza. Pasaron unos días y llegó el jueves a la mañana día; ese día me encontraría con Antonella y Francisco, habitantes de la casa número 10 del Barrio obrero. Con mate de por medio, dicen que viven allí desde el año 2018, que ellos no han realizado reformas a la casa, pero que los dueños anteriores, sin embargo, construyeron una especie de altillo en el interior de la casa. Algo que podría verse como una estética loft malograda. Las viviendas del frente, me comentan, están sobre la calle; con eso hacen referencia a la poca vereda que tienen.
Les consulto sobre aquellos elementos de su barrio que lo identifican de otros; Francisco se apresura y contesta “el tanque de agua, que ahora los vecinos sufren mucho la falta de agua, ni hablar los vecinos del barrio Fonavi que están más lejos”. Al mismo tiempo, agrega, al igual que Teresa y Olga, la plaza Sarmiento y la capilla del Caneto, con la cual la casa donde viven linda.
Ahora ya conocía su postura sobre lo que constituye a su vecindario y lo que le da cierta identidad singular; por lo cual debía indagar sobre aquello que aún falta levantarse –en términos de lazo comunitario– con el fin de mejorar las relaciones de las personas que habitan el barrio. Otra vez toma rápido la palabra Francisco, mientras me alcanza otro mate. Dice: “Lo que falta es una sala de primeros auxilios, como la del barrio Matadero. Pero esa iniciativa tiene que salir de los vecinos. Si bien el municipio muestra interés, porque de vez en cuando organiza charlas en los distintos barrios”. Aquí Francisco hace referencia a los encuentros en los barrios entre representantes del poder ejecutivo local y los vecinos, con el fin de escuchar sus necesidades y relevarlas para, primero conocerlas de primera mano y luego trabajar con ellas. Nuestros entrevistados agregan algo más: La existencia de un canal a cielo abierto en las inmediaciones de la plaza, que “no es una plaza” estrictamente, refiriéndose al estado de la misma, y que se sitúa a un costado del barrio Fonavi y de frente al monte Marabello. Con esto expresan el peligro que corren los niños al jugar en ese lugar.

El tiempo transcurre y seguimos dialogando. Se suman así otros ejes para pensar a un conjunto habitacional. Aspectos económicos y comodidades. “Los barrios se diferencian por lo económico. Por los accesos a los servicios (gas, agua, electricidad, etc.)”, exclama Francisco, y recuerda que cuando era chico y llovía pasaba a buscar a sus amigos para ir a la escuela (en ese momento no había asfalto en lugares donde hoy hay). Por ejemplo, en el barrio obrero donde hoy habitan, el asfalto recién llegó a fines de los años ´80. Por otro lado, se refieren a las políticas públicas que desembocaron en la construcción del asfalto. En esta ocasión toma la palabra Antonella: “Si bien es un barrio para obreros/obreras no se construyó así nomás. Tenemos mucho terreno, frente, piso parquet en las piezas, estufa a leña. Por ejemplo: estas en la pieza con la puerta cerrada y casi no se escucha el ruido del comedor, o acá el ruido de la casa de al lado. Las paredes están bien hechas”. En cuanto a la imagen edilicia, Antonella agrega las diferentes improntas generacionales que fueron aportando características nuevas o diferentes a estas viejas construcciones. “Pasa que las fachadas es algo que tiene que ver con lo generacional, lo estético. Ahora en el barrio hay mucha gente joven, como nosotros, y por ahí cambian las casas, o tienen niños y hacen más piezas. Acá a dos casas, la casa es un PH, y la casa de al lado tiene otra casa que hicieron en el patio”. Francisco remarca: “Después hay épocas que se pone de moda tener casas viejas”.
Para finalizar el encuentro, les pregunto sobre la existencia de una pista de aterrizaje y otra de motos, anteriores a su llagada; a lo que me responden “No, ni idea, Gabi”.

Habitantes del pasado y del presente: Lala y Lena

Llega el viernes, y una vez hechas las fotos que acompañarían estos recuerdos y opiniones de los vecinos voy a la casa de Lena. Allí me espera junto a su abuela para hacer un viaje al pasado y desde ahí pensar el estado actual del lugar donde residen actualmente. Me apuro a grabar a Lala, que ya está hablando… Llega a vivir con su familia al barrio en el año ´59 aproximadamente; con respecto al estado previo a su llegada plantea: “cuando llegué al barrio esto era todo pasto, todo campo”. Sigue: “Esto era todo bajo, tierra, donde está el Fonavi ahora, se inundaba. No había servicios, pusimos una bomba para sacar el agua, los servicios se fueron conectando de a poco, a medida que se fue habitando. El barrio era un barrio muy lindo, muy lindo de 36 familias muy unidas”. Pregunto entonces si realizaron reformas a la vivienda y responde. “Hicimos la vereda, las rejas, la parrilla, que ahora no se usa, y dos galponcitos”. Lena también suma datos en cuanto al tipo de construcción en la que nos ubicamos. “El techo es de teja y las casas del barrio poseen una despensa que si se rompe una pared agrandaría la cocina: muchos hicieron eso”.

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Las respuestas siguen a la par de los mates y el café, que me aguarda desde temprano en la cafetera tibia de la casa de Lala y Lena. De las casas que recorrí, esta es una de las que tiene menos reformas, prácticamente se conserva todo intacto, está el espíritu original de estas casas y del barrio, puede olerse, puede vivirse. La luminosidad de estos días de otoño, que entra por el amplio ventanal del frente y por el de la cocina, es definitivamente cálido, benévolo y hermoso. Es un hogar. De hecho, la casa, como todas las demás, tiene la chimenea en el centro del living. La mayoría ya no funciona más. A lo que habría que aplicarle un trabajo de limpieza. Incluso algunas fueron mal hechas, el tiraje es malo. Las tejas son algo para destacar. Ya no se usan tejas en las casas de este tipo. No hay muchas personas que sepan colocarlas, Lala dice que había un hombre que a ella le restauraba el techo de tejas, pero que murió recientemente. Con lo cual será difícil una restauración de calidad para el futuro.

Los recuerdos de Sergio

Poco después hacemos una comunicación vía WhatsApp con Sergio, el padre de Lena, quien estaba dispuesto a brindarnos pasajes de su infancia en el barrio. Lala, sentada en el sillón, oía con una atención total la voz de su hijo desde Mar del Plata, hablando sobre el barrio y la felicidad de esa infancia. A pesar de no decirlo, se la nota emocionada y orgullosa de oírlo hablar. A Sergio, aprovecho para preguntarle acerca de lo que cree necesario para su barrio a pesar de la distancia. “Bueno”, dice él, “todo lo que esté relacionado con la salud, no quiero ser obvio, y también, por supuesto, con el arte ¡el arte es muy importante según lo que yo veo! En las personas, en el ser Humano… un centro pequeño o bien vecinal en ese sentido, pero, también los proyectos artísticos, a mi juicio, eh, son sanadores”.
Una vez consultada su apreciación sobre las zonas hacia las que se está expandiendo el pueblo explicita: “cuando crecí ahí mamá siempre decía que llegamos al barrio cuando yo tenía 2 o 3 años; tuve una infancia hermosa con esas calles de tierra que hoy ya no son de asfalto, pero no importa, en la esquina hacia el Fonavi, acá adelante se veían todo lo que eran los trigales y bueno, para mi era el mejor paisaje. Hoy hay un nuevo barrio adicional ahí, que es el Fonavi”. En este punto hace hincapié en la decadencia de los materiales de construcción utilizados en los barrios aledaños, comparándolos con los del barrio obrero. “Sí, las construcciones son de primera, tienen 65 años o más, sino me equivoco, y eso está prácticamente intacto. A medida que se hicieron los posteriores conjuntos habitacionales, fue decreciendo la calidad de los materiales, las dimensiones de las habitaciones, el fondo, es decir, el patio, vos pensá que tienen 40 metros de largo”.

Previamente, ante la pregunta por aquellos objetos y edificios que le otorgan identidad a su barrio comenta: “Bueno, lo que primero me viene en mente es cuando la plaza Sarmiento que esta a la vuelta de casa se inauguró y se puso el busto. Estaba mi papá, mi vieja y todo el barrio, los chicos reunidos a ver el evento; sin duda fue la inauguración de la plaza Sarmiento, correspondía y corresponde al barrio Obrero. Lo que más me acuerdo, más que el monumento y la plaza ese día, ahora que lo pienso, es la gran reunión barrial que se hizo para los chicos, adolescentes, adultos y más grandes (ancianos); fue una fiesta. Me acuerdo que mi mama tenía una Citroën de esos cuadraditas, y habían traído entre otras cosas, yo tendría doce años, masitas para todos los que abrieron las puertas”. Sergio se despide diciendo que nos va a entregar un cuento que escribió sobre su pasado de chico en el barrio obrero. Es el momento en que Lena nos convida chocolate y más café, mientras observo los cuadros colgados en la pared; uno verdaderamente tierno, en el que Sergio está con su hija, Lena, de seis años aproximadamente. En al patio abundan las hojas amarillentas y una lejana sensación de felicidad. De integridad y vida familiar.

Conclusiones

Para concluir entonces, podemos notar el rol que un espacio verde, en este caso la plaza Sarmiento, junto a los otros elementos, distinguen a un barrio de otro. Por otro lado, las modificaciones sufridas en el escenario donde tuvieron lugar estos encuentros van haciendo que inevitablemente se pierda cierta originalidad y esencia de estas casas históricas, al ritmo de las necesidades de sus nuevos habitantes y de las refacciones que le introducen, tantas veces sin demasiada conciencia del patrimonio que tienen entre manos. Por lo que hace que estas modificaciones hasta pasen desapercibidas entre el conjunto de las demás casas. Quizá un día el paisaje habrá sido modificado totalmente…Sus mismos huéspedes lo han hecho explícito, por consiguiente, el conjunto habitacional no está en absoluto incluido dentro del Patrimonio Histórico Cultural y Natural de Los Toldos.
Al retomar la pregunta inicial, estamos ante el primer y único Barrio Obrero creado en nuestro pueblo (para conocer más sobre la importancia cultural y social del plan viviendas obrero y las diferencias con los otros enunciados leer, seguidamente, nuestro Anexo Barrio Obrero); los demás barrios son conocidos popularmente con el mismo nombre pero no son creados en el mismo contexto histórico, ni con los mismos materiales. Así nuevamente se presenta el problema de los nombres paralelos del mismo asentamiento barrial, el que figura en las escrituras y el que representa a sus residentes. Como cierre, retomo la palabra de Sergio, que sintetiza de forma clara las posturas de los vecinos: “Es un barrio obrero como el nombre lo dice, más allá de las tendencias políticas, hablo como historia real. Este barrio lo construyó Perón para gente trabajadora, la funcionalidad de ese cometido dio resultados realistas. Merece una mención, que se lo reconozca; luego se llamó 6 de agosto porque ese día se fundó el pueblo”.

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Barrio obrero en el recuerdo

Gentileza: Obras públicas Viamonte

2 Comments

  1. hola Soledad: Sergio nos dijo la misma información,pero para que la gente no se confunda por eso lo tratamos como Obrero!desde que ando buscando información sobre ellos y los recorro me estoy encontrando siempre con el mismo problema:el nombre catastral y el que le otorgamos los vecinos no es el mismo…gracias por la corrección eso suma.

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