Fragmentos de un discurso político

Un Perfil de Franco Flexas, Pre candidato de Juntos por el cambio

Fotografía: Víctor Bosero

Texto: Fernando Cocchi e Ignacio Bosero

A la propuesta que elaboramos desde la revista, que se refiera a una serie de entrevistas a los precandidatos a Intendentes de las PASO del distrito de Viamonte, en un lugar a elegir, que ellos escogieran, Franco Flexas, el precandidato de Juntos por el cambio, fue el primero que respondió. Lo hizo con prontitud y pocas condiciones, pero condiciones al fin, a través de su encargado de Prensa, Germán Ferrari. Lo que se pidió fue –ya que se decidió por el bar Mr. Crafstman– que Flexas estuviera al lado de una ventana, con vista a la calle, y que la entrevista no durara más de cuarenta minutos, cosa que se incumplió porque duró tres horas.

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Franco Flexas se fue a vivir de la ciudad de Buenos Aires al campo cuando tenía trece años. Precisamente, de Morón a Río Negro, de donde es oriunda su madre. Ese traslado fue el punto de su madurez personal. Ese traslado es en general, el inverso que realiza cualquier argentino de clase media del interior, que va del campo a la ciudad, por ejemplo a estudiar y proyectar su futuro. Pero Franco Flexas no nació en Los Toldos, nació en la ciudad Buenos Aires. Su familia, para ese entonces, el de su adolescencia, se había quebrado económicamente, tanto que apenas alcanzaba para la comida; él dejó de pensar sólo en jugar al fútbol para pensar en los problemas serios de la vida. Empezó a escuchar otras voces: empezó a escuchar radio, programas de política, a discutir con ex compañeros de la Capital, a presenciar o sentir las injusticias como nunca antes lo había sentido. Su familia nunca lo motivó a la política; lo expulsó, en cierto modo. No les gustó nada que eligiera poco a poco ese camino. Sus padres se separaron. Él eligió seguir a su padre, hoy fallecido. Es el mayor de tres hermanos, Sebastián y Ana Lisa. Tiene poco más de cuarenta años. Dice que ama Los Toldos y que quisiera vivir toda su vida en el pueblo. Es el actual Intendente del Partido de General Viamonte, que tiene una población cercana a los veinte mil habitantes. Vino cuando tenía diecisiete años. Su familia actual se constituye con su pareja, Guadalupe, y su hija reciente, Sara. Estudió Derecho en La Plata, y docencia, en Los Toldos.

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El lunes 8 de julio, feriado, llegamos al bar cerca de las 10, 20hs, cuarenta minutos antes de lo pautado para la entrevista, con la idea de desayunar algo ligero y ultimar detalles técnicos y del cuestionario previsto. Pese al frío propio del invierno, el sol estaba fuerte, y el cielo totalmente despejado. Diez minutos después llegó Germán Ferrari, consultó si necesitábamos algo, elegimos la mesa grande que da a la avenida San Martín, dijo que haría un mandado y regresó un poco antes de las 11, con su cámara. Flexas ingresó puntual, a las 11. Estaba vestido con un jean, una campera, un sweater negro, una camisa (debajo) y zapatillas.

¿Qué tal, Franco? Buenos días

– Buenos, días, qué tal.

El mozo se acerca y, antes de comenzar con el cuestionario, pedimos café. A Flexas se lo nota distendido, sin la urgencia que requiere la política del día a día.

Sos político. Sos Intendente. ¿Cómo se despertó, en tus comienzos, el deseo de serlo?

-Mi situación personal, la de mi familia. Nosotros pasamos de ser una familia de clase media a pasarla muy mal, con suerte comer, ese golpe lo sentí mucho. Me desperté, como que había en la vida algo más que el fútbol.

Cuando Franco Flexas vino a vivir a Los Toldos, con diecisiete años, casi dieciocho, no tenía otra posibilidad que estudiar en el pueblo. No podía costearse Junín, mucho menos otros destinos clásicos, y caros, como Rosario, La Plata o Buenos Aires, este último de donde había salido. Estudió docencia. No porque le gustara. No porque sentía condiciones para ser docente, sino porque era lo único que podía hacer. Lo único que le permitía la economía de su familia. Sin embargo, más tarde, viajaría a La Plata a estudiar Derecho, con ayuda de la senadora Giménez. Ya sabía que quería formarse para ser político; que quería proyectarse en Viamonte. Biografía de alguien dominado por su voluntad, por sus decisiones trazadas con premura pero también con determinación y premeditación. Algo del superarse a sí mismo está presente en Flexas.

-Estudiaste Derecho en La Plata, pero también, primero, docencia en Los Toldos.

-Primero estudié docente en Los Toldos. Pero no quería ser docente. Yo ya hacía política desde hacía tiempo. Después, ya con la idea de profesionalizarme en la política, que me gustaba mucho, fui a La Plata a estudiar Derecho. No quería ejercer de abogado; quería formarme políticamente, entender las leyes que me permitieran actuar en un futuro, en la cultura de un lugar; siempre tuve la misma idea en la cabeza: que iba a formarme para volver a Los Toldos.

Fue gracias a la posibilidad que le brindó –en ese momento– la senadora Nilda Giménez, la mujer de Elio Torregiani (referente del Partido Radical toldense, varias veces Intendente), que pudo irse. Nilda le dijo que podía estudiar y trabajar, si quería, con ese compromiso. Para Flexas fue un compromiso moral, no una obligación de madre. Cumplió con ese compromiso.

Hubo una precandidatura en el 2011, que fue la que dio mucho reconocimiento. Mucho conocimiento real porque nos pusimos la campaña al hombro y peleamos contra los dos sectores más fuertes del partido. Por un lado, contra el último emblema de la unidad básica, Elio Torregiani, por el otro, contra el otro espacio, de Luis Petetta, que tenía todo el aval partidario local y provincial y era la generación intermedia de la UCR. Este proceso nos advirtió que teníamos que construir otra cosa. Entonces, en el 2013, aglutinamos en el espacio una lista interna radical, la otra de la Coalición Cívica y cedimos los lugares. Cedimos los lugares aun teniendo el mayor apoyo político en la última elección, pensando en una construcción para el 2015.

En la precandidatura del 2011, Flexas se enojaba en su fuero interno cuando veía a Obama ser presidente de una de las naciones más importantes del mundo a los cuarenta y siete años. Estaba a siete años de diferencia, con cuarenta, y el pueblo le decía que era “chico” para el cargo de Intendente. Que no podía ser por ahora. Él se sentía preparado. Pero el pueblo le dijo que no. Hasta que le dijo que sí, en el año 2015, cuatro años más tarde.

-¿Qué fue lo que entendiste después del 2011?

-La gente pensaba que nosotros no estábamos preparados. Yo no pensaba como la gente: yo me sentía preparado, listo. Después entendí que no tenía que ver con la edad sino con algo social, por supuesto, porque había un cambio entre líderes fuertes, históricos, Bartoletti y Torregiani, que hoy tienen casi ochenta años. Y yo hoy tengo poco más de cuarenta. Entonces es lógico que la gente tuviera esa desconfianza en la juventud. Por otra parte, algo habrán visto para decir que no estábamos preparados, no vieron equipo, no me vieron lo suficientemente maduro para el cargo de Intendente.

Hagamos retrospectiva: con la vuelta de la democracia, en el año 1983, obtiene la Intendencia de Los Toldos el candidato de la Unión Cívica Radical, Elio Torregiani. Fue un triunfo apretado, difícil, sólo 161 votos separaron, en esa elección, al ganador del segundo, representante del Partido Justicialista. Estamos a 35 años de esa elección histórica del 30 de octubre de 1983. Quien escribe este texto tenía poco más de 1 año. Luego, hasta el año 2003, el poder se alterna entre el justicialismo y el radicalismo. Salvo Carmelo Cotroneo (PJ), quien ganara en las elecciones siguientes a 1983, en 1987, robándole a la UCR la re-elección; posteriormente la historia es una historia cifrada entre ambos partidos, con Torregiani como referente ineludible de la UCR (1983, 1991, 1999), y la aparición estelar de un político que, a partir del 2003, se vuelve hegemónico y gobierna la intendencia por tres mandatos consecutivos: hablamos de Juan Carlos Bartoletti, del PJ (1995, 2003, 2007, 2011). Finalmente, el 25 de octubre del año 2015, la hegemonía (algunos la llamaron la década kirchnerista, a partir del 2003) se rompe, y Franco Flexas es nombrado Intendente del partido de Gral. Viamonte con el 47, 65 % de los votos, con Alianza Cambiemos. La UCR, para destronar al Frente para la Victoria, 38, 95 % de los votos, con la candidata Viviana Guzzo, tuvo que convertirse en Cambiemos. Es decir, tuvo que cambiar su historia política.

Y en el 2015, saliste electo Intendente, ¿qué puede haber cambiado en la mirada del pueblo en cuatro años?

-Hay un proceso, que en ese primer momento no entendí. O lo entendí después. Un proceso de más de quince años: la construcción de pasar de ser un militante a estar en un espacio, la UCR, donde promovimos planificar no solamente las ideas del partido sino definitivamente querer ocupar la intendencia.

¿Cómo se dio ese proceso?

-Hubo una precandidatura en el 2011, que fue la que dio mucho reconocimiento. Mucho conocimiento real porque nos pusimos la campaña al hombro y peleamos contra los dos sectores más fuertes del partido. Por un lado, contra el último emblema de la unidad básica, Elio Torregiani, por el otro, contra el otro espacio, de Luis Petetta, que tenía todo el aval partidario local y provincial y era la generación intermedia de la UCR. Este proceso nos advirtió que teníamos que construir otra cosa. Entonces, en el 2013, aglutinamos en el espacio una lista interna radical, la otra de la Coalición Cívica y cedimos los lugares. Cedimos los lugares aun teniendo el mayor apoyo político en la última elección, pensando en una construcción para el 2015.

¿Y qué pasó para convencer a la gente que los votaran en el 2015?

-En nuestro caso, yo creo que la gente de nuestro partido percibió eso. Percibió que nosotros queríamos construir con la mayoría de los sectores y que la realidad era que no estábamos solos. No era una locura de tres o cuatro personas, era una construcción política más seria. Creo que en eso, creo también que en la confianza que generamos. Y también, posiblemente algo debo haber generado yo en la gente, pero eso lo debe responder la gente.

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Durante el tiempo que llevamos conversando, Flexas permanece inmerso en el diálogo, concentrado, no presta atención al celular, atiende al entorno y a quienes lo saludan, amablemente; su cuerpo está en posición firme, hacia adelante, con las manos apoyadas en la mesa; se lo puede observar distendido, en comparación, por dar un ejemplo, con algunos actos oficiales, donde suele percibirse más tenso.

¿Qué pensás de los políticos que no vienen de los partidos de base, y vienen desde el sector privado o independiente?

-Creo que lo que más cambia es la visión política que podés tener. Esto siempre existió. No es una novedad ni una tendencia. Hay gente que se forma profesionalmente y después llega a la política. Sucede en muchos pueblos y ciudades, y con muchos colegas. Por ejemplo un médico, que de repente militó, le apareció la oportunidad y el partido lo propuso. Pero ese médico nunca se formó para ser Intendente.

¿Cómo creés que repercute que un Intendente o concejal, por caso, que no se formó en lo político, ni formó parte del partido desde un inicio, de pronto se encuentre gobernando?

-Sí, claro, tenía una referencia partidaria pero no venía de la militancia… ¿Vos me preguntás cómo repercute eso?

-Sí, ¿no perjudica su desempeño futuro?

-Y la verdad que lo más complicado es la visión política. Porque si vos te formás teóricamente y después ves la práctica, bueno, te vas a equivocar seguro, no significa que seas un relojito y puedas resolver todo, pero en cambio si tenés una visión más global desde el primer momento, vas a saber a dónde querés apuntar, a dónde querés ir. Y si vos hiciste primero tu carrera y ejerciste luego tu profesión, es probable que tengas un pensamiento más personalista. Porque más allá de dirigir una empresa o de hacer tu trabajo diario, de manera independiente, quizás vos vas a tener una visión de cómo desarrollarse personalmente, y no en lo global.

-¿Eso es grave?

-La repercusión de eso es grave, sí. Pero corrijo la palabra: no grave, sino complejo de extrapolar. Es complicado para la política no tener una visión de conjunto, global, a mi entender.

-¿La culpa es del sistema político?

-Tiene que ver con el sistema político argentino. Es ahí donde yo veo la deficiencia. Supongamos una persona que le gusta la política y se quiere formar en ese campo, puede hacerlo; ahora si después no lo vota la gente o no lo llaman del partido, tiene que desarrollar su vida personal, vivir de algo, tener un trabajo. De lo contrario está como muy expuesto. Si vos cada cuatro años te quedás sin trabajo, incluso si ganaste, y tenés que empezar una profesión de cero, o un lugar de cero, la política es muy inestable entonces. Con esto quiero decir que es difícil que a una persona se le ocurra formarse para algo pero también sepa que de buenas a primeras puede quedarse en el aire. No se puede vivir de la política.

-¿Eso da lugar a que muchos políticos vengan del sector privado?

-Es una respuesta posible. Es el sistema el que determina que hoy estemos como estamos y tengamos, en muchos casos, los dirigentes que tenemos.

-¿Y los partidos políticos? ¿No tienen responsabilidad en esto que señalás?

-Totalmente, no forman. En otros países es distinto. Vos tenés una carrera administrativa, por ejemplo, y te vas formando. De pronto podés estar en un cargo pero luego volvés a tu profesión. No te exponés tanto, te profesionalizás para la política pero al mismo tiempo tenés otra tranquilidad, la de volver a tu trabajo. Acá no pasa esto. Los partidos políticos tendrían que tener ese rol de que a esa persona que está formada y que tiene un desarrollo individual y le guste la política, lo pueda acercar. El partido Radical, que por supuesto es el que más conozco, en eso, la verdad que es destructor. Porque por un lado siempre tiene una tendencia a buscar gente profesional, sin embargo después no hace ese ensamble. Y eso es muy autodestructivo. También por eso existe, además, tanta discordancia. Que de repente alguien que mide bien sirve más que alguien que fue formado y viniste trayendo del partido, por así decirlo. Esta excusa se oyó en el partido, tanto en el 2007, 2011 como en el 2015, con diferentes candidatos. Y no hay partido político que resista sino hace su trabajo. De todos modos, es una deficiencia general de todos los partidos políticos.

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Los partidos políticos tendrían que tener ese rol de que a esa persona que está formada y que tiene un desarrollo individual y le guste la política, lo pueda acercar. El partido Radical, que por supuesto es el que más conozco, en eso, la verdad que es destructor. Porque por un lado siempre tiene una tendencia a buscar gente profesional, sin embargo después no hace ese ensamble. Y eso es muy autodestructivo.

El 18 de junio de 2019, en el Twitter de Franco Flexas se lee: “La UCR proclamó mi Pre candidatura a Intentedente para intentar la reelección. Agradezco la confianza del partido y espero tener la posibilidad de seguir llevando bien arriba los principios y valores radicales en el ejercicio del gobierno”. La web nacional de la Unión Cívica Radical, en la barra Lo que somos, dice: “La Unión Cívica Radical es un partido político argentino, fundado el 26 de junio de 1891 por Leandro Alem, siendo uno de los más antiguos en vigencia en Latinoamérica y el primer partido político moderno del país (…) Somos protagonistas de Cambiemos, la coalición política que gobierna la Nación, cuyo presidente es Mauricio Macri”. Un poco más adelante, se definen los valores y principios, que Flexas quiere seguir llevando “bien arriba”. Estas palabras expresan el ideal de lo prioritario, de la propia identidad. “Tenemos valores y convicciones. Defendemos la libertad y la igualdad. La educación y la cultura del trabajo. La igualdad de oportunidades reales para todos, y la lucha por los excluidos”.

-¿Qué obstáculos encontraron como gobierno en el 2015?

-Si revisan la campaña del 2015, no prometí nada porque era consciente de que no podía prometer nada; no sabía el estado del distrito, las cuentas, ni cuáles eran las posibilidades reales de hacer. Traté de ser muy extremo en el cuidado.

-¿Cuál era la situación?

-Encontré dificultades técnicas que a mí me parecían que tenían que estar resueltas. A modo de ejemplo: el 11 de diciembre, un día después de asumido, me reúno con personal del hospital. Me dicen que ni el 24 ni el 25 habrá médicos de guardia. Yo les planteé: ¿Qué puedo hacer yo? No soy médico. Esto debía estar resuelto independientemente de que ganara un candidato u otro. Que haya médicos de guardia no tiene que ver estrictamente con una gestión política. Tiene que ver con una cuestión administrativa que se da naturalmente. Tiene que haber guardias en estas fechas gane quien gane, siempre. Este ejemplo puede trasladarse a las demás áreas de gobierno. Había cosas irresueltas. Salvo que vos, como te decía, determines un proceso distinto: no hay más guardias en el hospital ningún día de la semana.

-En el caso que nombrás, de la Salud Pública, ¿no se demandaba actuar con urgencia, más allá de que no estuviera resuelto de antemano?

-No puedo responder porque no conozco los resortes internos de lo nacional ni de lo provincial, no sé quién es el que piensa en el momento en que tiene que tomar la decisión. Aquí, al ser un municipio chico, donde casi todas las decisiones pasan por mí, al menos en el primer año de urgencias, yo me reunía con los directores y secretarios hasta las once de la noche, no salía de la oficina porque tenía muchas de estas urgencias. El problema de las urgencias tiene que ver con la práctica. ¿Cómo se resuelve el problema de la guardia? Aumentando su valor. Pero no tenés plata, ¿qué hacés? Ahí es donde decidís qué urgencia atacar primero o qué cosas dejás de hacer para solucionar las urgencias. Siempre tenemos prioridades en el municipio. Pero en provincia o nación no sé cómo se resuelven los casos puntuales, hay diferentes niveles, entiendo. Porque no creo que le lleguen al presidente o a la gobernadora cuestiones de este tipo. A veces no sé si le llegan a los ministros.

-¿La dificultad más grande, entonces, fue encontrar un orden administrativo?

-No encontrar una continuidad en el proceso administrativo y burocrático fue un tema importante. La otra dificultad fue la falta de información. No tener información para tomar decisiones. Llevó, por ejemplo, casi dos meses conocer el área de Desarrollo Social (en ese momento era Acción Social). No había ni siquiera un resumen de qué necesitaba cada familia, qué se le había dado, que no precisaba, etc. Como por lo menos para partir de una base. Ahora, conocer está bien, pero uno no puede pasarse, ni perder todo un año, en conocer la administración. Sí adaptarte. Pero el conocimiento tiene que estar enseguida. Por ejemplo, ser el primer Intendente en usar computadora, explica mucho: explica que las herramientas, que las tecnologías –que están para darte información– no se usaban. No se aplicaban. Se hacía todo más a ojo.

-¿Cuentan ahora con una serie de estadísticas e información del partido?

-Sí, por supuesto. La información ahora está disponible. Tenés el presupuesto y sabés, por ejemplo, tanto de la ejecución como del presupuesto mismo. Cuánto lleva cada área, cuánto se va por cada proyecto. Después del primer año, pudimos hacer el primer presupuesto hecho por nosotros. Pasamos alrededor de 150, 200 personas que estaban en otras áreas a las que les correspondían. Había gente que hacía ocho o diez años que figuraba en otra área. ¿Qué cambia eso? Que ese número era un sueldo que se pagaba de una secretaría que no le correspondía. Si en cada cosa fue así, teníamos un presupuesto dibujado.

En el caso de Juntos por el Cambio, su lema de gobierno es, a diferencia de la histórica UCR, mucho más flexible en su composición e ideales; no ha sabido, hasta el momento, desde lo discursivo, y aun desde la práctica política que incluye su fusión, valorar la historia política de la vieja UCR. En cierto modo, se impone como algo nuevo que viene de alguna parte, bastante indefinida. “Cambiemos nación del corazón y del deseo de millones de argentinos que confiaron en sí mismos y eligieron ser protagonistas de la construcción de la Argentina que queremos (…) No es una fuerza que mira desde dónde viene, sino hacia dónde quiere ir: el compromiso con la gobernabilidad, la democracia y con la institucionalidad”.

-¿Cómo elegís a los funcionarios que van acompañarte en tu equipo de gobierno?

-La elección se hace desde diferentes lugares. Primero, con las personas con las cuales uno va a trabajar tienen que tener una afinidad ideológica y de pensamiento con el gobierno que se va a llevar adelante. A menos que sea un área muy particular.

-¿Y qué sucede con los trabajadores del municipio?

-La mayoría no está en el partido, pero de todos modos están cerca del gobierno. Más allá de que todos no puedan ser militantes, tiene que existir una cercanía. Después, siendo Intendente podés elegir gente del partido o gente que viene de la militancia. En mi caso, hice el otro extremo, siempre pensé necesario elegir a personas más formadas en el área que iban a ocupar. Y desde ese lugar, buscar y encontrar gente del distrito que estuviera formada y tuviera nuestra ideología. Y luego, la decisión se toma por un marco de referencia: la trayectoria, si es honesta, trabajadora, etc. Finalmente, el resultado puede ser bueno o malo.

Al promediar la hora de la charla, Mr. Crafstman, el bar donde estamos, comienza lentamente a poblarse. Las voces que vienen de las mesas del salón se entremezclan cada vez más. El Intendente saluda y lo saludan. Nos pide permiso y se dirige al baño. Desde la calle, los transeúntes más curiosos miran, tanto desde la vereda como desde la amplia plaza Rivadavia; un resplandor soleado pega en el ventanal. El mozo de acerca después, preguntando si todo está bien, Flexas se sienta nuevamente y pedimos otros tres cafés chicos.

-¿Qué programa de gobierno se encarga de las políticas de violencia de género, concientización y prevención de las enfermedades de transmisión sexual?

-No tanto la gestión, yo diría que desde hace años en nuestra sociedad, con la Comisaría de la mujer se ha podido ver y saber que es altísimo el índice de violencia de género en el partido. Es un tema de fondo. En lo local, atacamos la urgencia, cuando el problema ya está instalado. Lo que no tenemos es el otro paso que es la prevención y concientización. Hemos dado un paso y hemos creado el Centro de Atención al Adolescente, esto permite una llegada al adolescente a través de un psicóloga/a o asistente social. Y en la parte médica, por supuesto, atendemos estos problemas.

-¿Por qué no se puede dar un paso más, todavía?

-Son problemas que están muy arraigados en nuestra sociedad, que muchas veces permanecen ocultos, y más allá de nuestra gestión tiene que haber un consenso general para poder avanzar. Destapa muchas realidades miserables que existen y no alcanza con que un gobierno esté de acuerdo, tiene que haber un consenso general que lo sancione. Un rechazo y una sanción social a esas personas. No hay acción pública que alcance con decir hay violencia, hay sanción. Para que todas estas acciones tengan resultados, tiene que haber profesionales que se comprometan con la causa, tiene que haber un compromiso más allá del horario que cumplen. Pero es cierto, nos faltan más acciones preventivas. En relación a la información, que muchas veces es sensible, estamos trabajando con agentes cercanos, que son los primeros en enterarse: escuelas, clubes, etc. Armar esa red es fundamental para tener información confiable, de calidad, y avanzar más.

-Personalmente, tuviste un episodio en donde hubo una acusación de este tipo. Y una publicación de tu parte, en Facebook, que luego se eliminó. ¿Hubo alguna reflexión al respecto?

-No, porque no la hizo el municipio como ente gubernamental. La hice yo desde mi cuenta personal. Como el hecho no pasó, no hay nada que comunicar. Lo que intenté es parar una pelota a futuro. Hay gente que no le importa pasar ciertas líneas y provoca un daño familiar o personal. El problema es cómo eso puede esmerilar la cuestión pública. No hice una reflexión sobre lo que publiqué porque causó el efecto que tenía que causar. Era eso. Se eliminó porque no le iba a dar más trascendencia para que se sigan generando habladurías. La reflexión, en todo caso, es esa. Se cumplió con lo que había que cumplir.

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Tenemos mucha gente que lleva adelante emprendimientos pero que profesionalmente necesita un recorrido más amplio en el emprendedurismo. No se puede hacer sólo desde el estómago. De modo que la dificultad viene de todos los sectores: la infraestructura necesaria, el empresario que lo puede llevar adelante y quizás no quiere hacerlo y los recursos humanos que hoy por hoy no están totalmente preparados, por ejemplo, para el impacto de una industria.

En el año 1983, en el distrito de Viamonte, el total de electores era de 12.437. Para el año 2015, la variación es de algunos miles; la cantidad de votantes fue de 15.532. En 1983, el Partido Comunista local, se lleva 221 votos; el Partido Intransigente, 661; y hay 337 votos en blanco. En 2015, en la misma comunidad, ya no hay PC ni PI.  Pero sigue habiendo votos en blanco, y nulos, o anulados, en este caso, 798, para el primero, 43 para el segundo. En total, 841 votos sin representación política. Sergio Massa, en 2015, de Alianza Unida para una Nueva Alternativa, se llevó 1620 votos, nada más y nada menos. Luego de la crisis del 2001, en el año 2003, en nuestro distrito siempre, hay otra configuración política. Los votos nulos y en blanco se equiparan a los citados arriba, se mantienen en casi 700. Pero por ejemplo, en esa elección, el Partido Socialista, obtiene 613 votos; Polo Social, 255; Acción Federalista por Buenos Aires, 400; Frente Popular Bonaerense, 73; Alianza Afirmación para una República Igualitaria, 1.669. Crisis de representación: proliferación de partidos. Formas distintas de representación política ante la urgencia del “que se vayan todos”. En el 2015, la historia política se aglutina y divide en tres grandes partes; en este interior perecen los partidos chicos. La política y los políticos –como dice Sarlo– comienzan a entrar en la época de lo opcional. Donde tanto los partidos como los candidatos se licuan cada vez más. Van y vienen. Dicen y se desdicen. No resisten ni archivos ni videos. Llamémosle: oscilaciones del campo político.

-¿Qué obstáculos tiene nuestro distrito para el desarrollo económico?

-La infraestructura, por un lado. Estar a 300 kilómetros del puerto más cercano no es lo mismo que estar a 200. No tener un espacio consolidado de parque industrial, es otro. ¿Instalar una fábrica? Sí, ¿pero qué ventajas tendría para esta comunidad? La plata tiene que quedar acá, no irse, lo mismo que los puestos de trabajo, deben generarse acá. Sino no sirve. También, tenemos mucha mano de obra que podría trabajar en una fábrica, supongamos, pero que no tiene ni formación profesional ni de oficios. Luego está el problema del tiempo. Las empresas no pueden trabajar con el tiempo que impongan sino con el ritmo de trabajo del interior. Esos son impedimentos reales. Después, tenemos otro obstáculo que tiene que ver con las inversiones. Hay gente del pueblo que puede invertir y no lo hace. Nosotros tenemos esa idea desde el 2015: queremos que el pequeño emprendimiento pase a ser una pequeña empresa, que pase posteriormente a ser una mediana empresa y quizás motivar una gran empresa en el futuro. Es difícil, porque el empresario de acá suele estar cómodo y no le interesa crecer más, ni complicarse la vida en coyunturas complicadas como la Argentina, ambivalentes. Hay una falta de conciencia empresarial, de desarrollo de ese tipo, además. Tenemos mucha gente que lleva adelante emprendimientos pero que profesionalmente necesita un recorrido más amplio en el emprendedurismo. No se puede hacer sólo desde el estómago. De modo que la dificultad viene de todos los sectores: la infraestructura necesaria, el empresario que lo puede llevar adelante y quizás no quiere hacerlo y los recursos humanos que hoy por hoy no están totalmente preparados, por ejemplo, para el impacto de una industria.

-¿Qué se hace entonces, desde la gestión, para subsanar estos impedimentos?

-Creemos que es importante el mensaje que venimos dando desde que iniciamos gobierno: de capacitarse, estudiar, mejorarse. En lo diario puede notarse que hay muchas personas que pretenden ocupar lugares de trabajo para los cuales no se capacitaron previamente lo suficiente. En cuanto a lo que hemos hecho: Trabajamos desde el Centro de Formación Profesional con un convenio que hicimos con el Ministerio de Trabajo y de Educación para alentar los oficios. También haremos un convenio con la universidad. Tenemos a su vez, más situado, los cooperativistas, los planes Argentina Trabaja, 120 personas que ahora tienen más opciones como hilado, huerta, hormigón. Estas cooperativas ya trabajan autónomamente y venden su trabajo, en algunos casos para afuera. Allí hubo una formación del oficio. Desde estos lugares intentamos cambiar el trabajo, pero sabemos que falta más.

-¿Qué es el Banco de Materiales, qué es el Banco de Tareas que propone el municipio desde Desarrollo Social?

-Son dos cosas distintas. Al Banco de Materiales, una persona solicita determinada cantidad de materiales, desde ladrillos a una puerta, por ejemplo. Esto lo devuelve en cuotas pagas, como si fuera a una entidad bancaria. Tiene que cumplir ciertas condiciones de ingreso familiar que le permitan devolverlo, con menos requisitos que en una entidad bancaria, por supuesto. Segunda cuestión, y es aquí donde entra el Banco de Tareas, las personas que no pueden pagar en efectivo, porque no tienen dinero o no poseen ingresos fijos, pueden pagar con especias. Es decir, con trabajo.

-¿No hay una relación laboral con el municipio?

-No, la relación laboral se da si el municipio contrata personal. En este caso, del Banco de Tareas, la persona viene a pedir el Banco de Materiales y, si no lo puede devolver en cuotas, lo devuelve con trabajo. No hay relación laboral. Hay un seguro para las personas que lo devuelven con un trabajo.

-¿Qué tipo de trabajos?

-Si tienen un oficio, puede hacer uso de su oficio. De lo contrario, puede desde barrer la calle hasta poner una bomba de agua.

En la web del municipio de General Viamonte puede leerse que el “Banco de Tareas Comunitarias, nace como una respuesta para aquellas personas que necesiten una ayuda y puedan trabajar para ganarlo dignamente en corto tiempo”. Y se remarca, a renglón seguido: “No es una solución a la falta de trabajo, ya que no significa un empleo, es una devolución”.

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Saliendo del esquema de la producción y del trabajo, quizás dando por terminadas estas preguntas, encaramos una especie de aventura por la contracara de la moneda, por la superestructura de la agenda nacional y del pensamiento del Intendente, por las demandas emergentes de nuestra cultura.

-¿Cuál es tu posición frente al debate nacional por el aborto legal, seguro y gratuito?

-Por el lugar que ocupo, no doy mi posición personal. Lo considero un tema profundo y grande y me parece que no alcanza con las posiciones personales. Creo que debería haber una consulta popular donde la sociedad decidiera…

El tono de voz de Franco Flexas se vuelve más bajo, más difuso, al igual que su opinión. No parece ser en este tema lo certero que tal vez quisiera. Como un pez que permanece por unos segundos fuera del agua, hasta volver a su hábitat, da algunas vueltas en falso, hasta que consigue recuperarse y proseguir, con algo más de claridad.

-La gente no votó por lo que pensamos respecto al aborto. Esto es una decisión social de hasta dónde queremos llegar y hasta dónde no. No hay dudas de que los casos que están en el código tienen que aplicarse. Creo que hay avances en relación al aborto. Pero la discusión es de fondo. Y no se llega a ese nivel de discusión porque nadie se hace responsable de sí mismo. Creo que nadie puede ni debería oponerse en un caso extremo, por ejemplo, de violación, a que la mujer aborte. Aunque también creo que en lo que respecta a la anticoncepción hay un problema de fondo que es la falta de educación. Que haya gente que aborte como método anticonceptivo habla de una deficiencia educativa y social.

-¿No es un debate que termine en el aborto, querés decir?

-Sí, porque considero que hay una hipocresía importante en ese debate: no se abordó la violencia y el abuso intrafamiliar. Si abordamos eso, que es fundamental, hay que saber qué hacer con las personas que vuelven a la calle y (pueden o no) reinsertarse en la sociedad. Es mucho más profundo e integral.

Son cerca de las dos de la tarde, el sol sigue fuerte, estamos a punto de despedirnos, sin embargo antes decidimos consultar por el futuro inmediato, mientras ya el pueblo ingresa en zona de siesta.

-¿Qué municipio deja esta gestión, en el caso de que no siguiera?

-Queda una gestión ordenada, con ciertos principios que ojalá se mantengan. El ordenamiento de las cuentas. Es un objetivo trazado año a año llegar a una deuda flotante cero. Pagarle a todos los proveedores antes de fin de año y empezar el año siguiente en cero. Cada área está más formada y preparada para resolver sin necesidad de que el Intendente se entere. También, que en Desarrollo Social se tenga un seguimiento de la gente que se ayuda. Hay una encuesta todos los años y una permanente llegada a la población. Hay un municipio que cambió la concepción de quien viene a solicitar algo, porque tiene que devolverlo. Por lo cual no es una persona que va a estar atada a la política o gestión de turno, sino a la ayuda del Estado. La próxima gestión va a poder tomar decisiones políticas desde el primer día porque tendrá datos. Se avanzó en las estadísticas. Hay encuestas de hogares y empleos y de cómo crece o no el gasto. En definitiva, la próxima gestión podrá adaptarse más rápido, y los problemas se van a resolver como tienen que resolverse, por área y no atados a lo político o partidario.

-En el caso de continuar, ¿qué desafíos hay previstos?

-Terminar las obras para los sectores más vulnerables. Vamos a terminar en poco tiempo la primera etapa de la Granja Hogar. Se cambia toda la estructura. Va a estar autorizado y habilitado como el Centro de Día y el Jardín Maternal. Comenzaremos con el hospital: construcción de la guardia y reconstrucción total del mismo. La idea es estar equipados para una demanda mucho más importante en los próximos veinte, treinta años. Por otro lado, me gustaría tener tiempo para encontrar la respuesta a ciertas situaciones sociales que se repiten y dependen del Estado. Que se salga de esas situaciones con la ayuda de Desarrollo Social para que sea un paso y no una forma de vida. Ojalá podamos hacer una circunvalación para sacar los camiones del pueblo. Seguir, por otro lado, trabajando con Educación. Seguir con las prácticas profesionales. Por ejemplo que la carrera de Turismo trabaje articuladamente con la Secretaría de producción. Lo mismo que Enfermería. Estamos trabajando sobre qué profesionales se necesitan. Darle impulso al complejo Museo Casa Eva Perón. Hacer pequeños tours para animar el turismo rural, con el camino del indio, las fábricas de quesos, el museo, etc.

Ahora sí, saludamos y pedimos, modestamente, las disculpas por el tiempo cedido en un día feriado. “No hay feriado para la política”, dice Flexas. Se encamina a pagar los cafés, pero le decimos que estamos invitados por Mr. Crafstman.

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